Aguas termales

Burga
Los romanos fueron los primeros que reconocieron de una manera evidente la importancia terapeútica de estas aguas, para continuar a lo largo de la historia atrayendo a nobles, clero y a una amplia masa de gente que venía a disfrutar de sus propiedades, tomando baños en estanques y pilones existentes.

No será hasta finales del s. XVIII, cuando las autoridades comiencen a preocuparse por las condiciones sanitarias de estos lugares, siendo D. Joaquín Dávila en 1780 el pionero de la primera Casa de Baños, y que con el tiempo y sucesivas ampliaciones, se convirtió en el actual Hotel-Balneario Dávila. Posteriormente sería D. Pedro Acuña quien fundó a principios del s. XIX otra Casa de Baños, que actualmente es el Hotel-Balneario Acuña, a orillas del río Umia, en el que destaca una gran piscina de aguas termales.

Científicamente se trata de aguas sulfuradas cloruro-sódicas hipertermales, con cierta radioactividad. Su temperatura oscila entre los 40 y 49 grados centígrados dependiendo del manantial.

Son recomendadas para afecciones de las vías repiratorias, reuma, piel, ginecología, afecciones quirúgicas y alteraciones sico-nerviosas.