Historia

  • Época prerromana.
Los primeros ocupantes de los que se tiene conocimiento son un pueblo castreño llamados los Cilenos, que practicaban ritos paganos, entre otros, en honor al Dios Edovio. Hay pruebas de que permanecieron hasta el siglo V y  ocupaban el territorio existente entre los ríos Ulla y Lérez, siendo Caldas al parecer, su centro o capital. Los romanos sometieron estas tribus y denominaron estas tierras como "Aquis Celenis" o "Aquae Celenae", por el fenómeno termal.

Es difícil esclarecer la relación que puede existir entre el tesoro prehistórico de Caldas y los Cilenos. Este tesoro se puede contemplar actualmente en el Museo de Pontevedra, así como una réplica de este en el Auditorio Municipal.
Tesoro

  • Época romana:
Debido a la situación estrátegica y privilegiada de la villa, los romanos le asignaron la categoría administrativa de "Municipium", por lo que la villa gozaba de los derechos de la ciudanía romana, siendo sede de una de las legiones romanas que guarnecían Galicia.

Los restos arqueológicos romanos son muy abundantes (cabe destacar los puentes incluidos como blasón en el escudo de la villa).


Puente

  • Sede Espiscopal.
En las actas del Concilio I de Toledo y del Concilio I de Oviedo encontramos referencias a Caldas como Sede Episcopal. El nombre romano Celenis, desaparece para ser sustituido por Caldas de Rex, o también por Caldas de Reis (nombre actual), consolidándose el topónimo natural basado en la propiedad de las aguas termales.
En cuanto a la identidad del "Rex", ésta se debe al nacimiento de Alfonso VII, hijo del Conde don Ramón y de Doña Urraca, que habitaban un pazo con torre, que posteriormente fue derribado, con cierta polémica, para utilizar las piedras en la construcción de la iglesia parroquial de Caldas (finales del siglo XIX). A partir del siglo XII, Caldas aparece incorporada al Señorío de los arzobispos compostelanos, pasando a tener mucha importancia en las rutas seguidas por los peregrinos xacobeos.

A finales del siglo XVI, deja de ser población sometida a la jurisdicción del Arzobispado de Santiago. Más adelante se asentaron en la comarca numerosas familias hidalgas, de las que conservamos como recuerdo algunas casas blasonadas. A partir del siglo XVIII, Caldas se mantuvo como una tranquila villa de provincias, destacada por ser cabeza de partido xudicial.
La mayoría de la población se dedicaba a la agricultura, mientras unas pocas familias acomodadas ejercían profesiones liberales, regentando incluso pequeños negocios y emprendiendo proyectos industriales.
Demolición torre

En el último cuarto del siglo XIX y principios del XX, la villa adquirió su fisonomía actual, con la construcción del Parque-Jardín, Escuelas Públicas, Asilo de Ancianos, Nueva Travesía, Casa Consistorial-Juzgados y Carcel, la remodelación del viejo puente sobre el río Umia, la construcción de la nueva iglesia parroquial de Santo Tomás, que sustituyó a la vieja existente junto a las burgas, y la plaza colindante (hoy "plazuela"). Todo eso unido a la desaparición de la Casa-Torre de Doña Urraca.

Más sobre historia se puede encontrar en las siguientes publicaciones:

    Caldas de Reis. Páginas históricas de la villa y de linajes de la misma y su entorno. Hipólito de Saa Bravo 1986. Museo de Pontevedra.
    Caldas de Reis a través do tempo. Unha parada obrigada no camiño de Santiago. Xoan M. Domato Castro.
    Lembranzas e fotografías de Caldas de Reis. Xoan M. Domato Castro.
    El Parque-Jardín y Carballeira de Caldas de Reis. Carlos Rodríguez Dacal. 1999
    Guía para o estudio dos muíños de auga da terra de Caldas de Reis. Excma. Diputación Prov. de Pontevedra
    El Tesoro Desencantado. As Silgadas (Caldas de Reis). Xoán M. Domato Castro. Beatriz Comendador Rey